Últimamente a mi alrededor y también fuera de mi círculo más directo estoy viendo
desconfianza, descalificaciones gratuitas y sobre todo la aplicación del "
piensa mal y acertarás" como norma suprema para calificar todo aquello que no proviene de nosotros mismos.
Nos estamos olvidando de tener más confianza en aquello que nos es ajeno, en los que tenemos enfrente, en aquellas cosas que aunque no las hayamos realizado nosotros también están ahí.
No quiero ser un desconfiado por naturaleza.
No quiero pensar mal de los demás.
No quiero que me hagan partícipes de sus malos pensamientos respecto de otros.
Estoy hasta las narices del ombliguismo y del que "ese lo hace por lo que lo hace"
Uno de ellos responde al nombre familiar entre nosotros de "Karlitos".
Después de que me han aguantado, con mis rarezas, mis paranoias, mis idas y venidas, más de veinte años, no tengo la más ligera duda sobre ellos.