lunes, agosto 30, 2004
Sobre el calor
Qué calor pasamos algunos días. Sobre todo en Mauritania, de bajada por el Banc d'Arguin y de camino a Chinguetti. Alcanzamos temperaturas de 50 grados. Bebíamos de 5 a 6 litros de agua diarios y la deshidratación era tal que solamente se meaba una vez al día.

Uno de esos días, concretamente el día que llegamos a Iwik, es un poblado de pescadores que se encuentra en medio del Banc d'Arguin y después de una deliciosa comida local a base de pescado asado y arroz de pescado, escribí lo siguiente:

Naturaleza implacable, calor demoledor.
Rompedor de voluntades y fruto de la sinrazón.
Supervivencia como objetivo...
Esperar, esperar, esperar...
No pasa el tiempo ni el calor.
Espera insufrible, espera, espera...
Repasar tu vida, imaginar lo venidero,
Actividades mentales sin esfuerzo.
Conclusiones buenas, esperanzas buenas.
Qué menos esperar de tu propio pensar.
Optimiza y actúa.
Siente y vive.
Aprovecha el momento.
Todo tiene su momento...

Una vez pasas por esas temperaturas puedes llegar a entender la inactividad que encuentras a determinadas horas, el ritmo pausado que "por obligación" se ha de llevar, por que es imposible tener una actividad más dinámica.

Por otro lado, la adaptabilidad del cuerpo humano a condiciones extremas es increíble. Se puede entender que gente que lleva durante generaciones viviendo en tales condiciones pueda vivir sin ningún tipo de problema, pero nosotros, turistas de paso, aunque con alguna dificultad, también se hace realmente pasable ya que el cuerpo se adapta casi de inmediato a las nuevas condiciones climáticas.

Mañana, más...
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